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Los Museos de Bellas Artes de Castelló, València y Alacant presentan su primera exposición conjunta

23.06.2017

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Castellón (23.06.2017). El Museu de Belles Arts de Castelló acoge la muestra  Adsuara, Vicent y Peresejo: tres escultores mediterráneos entre la tradición y la renovación”, organizada por el Consorci de Museus con la colaboración de los tres Museos de Bellas Artes de la Comunitat.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, ha presentado esta mañana la exposición acompañado por el diputado de Cultura de la Diputación de Castellón, Vicent Sales, el coordinador territorial del IVC a les Comarques de Castelló, Alfonso Ribes, además del director del Museu de Belles Arts de Castelló, Ferran Olucha, el director del Museo de Bellas Artes de València, José I. Casar Pinazo, y el comisario de la muestra, Jaume Penalba.

Pérez Pont ha explicado que “esta exposición es la culminación de un proceso de trabajo que comenzó hace aproximadamente un año, a propuesta del Consorci de Museus, y en el que, por primera vez, los tres Museos de Bellas Artes de Castelló, València y Alacant se han unido en un proyecto expositivo común”.

Adsuara, Vicent y Peresejo: tres escultores mediterráneos entre la tradición y la renovación”, está dedicada al castellonense Juan Bautista Adsuara Ramos (1891-1973), al valenciano Carmelo Vicent Suria (1890-1957) y al alcoyano José Pérez Pérez, Peresejo (1887-1978). La exposición recupera la obra y figura de estos escultores nacidos a orillas del Mediterráneo, en un momento de gran efervescencia creativa de la plástica valenciana.

Según Pérez Pont “esta exposición es un ejemplo de recuperación y puesta en valor del arte y de los artistas valencianos de nuestro pasado, tanto desde el punto de vista documental, – en el caso de Carmelo Vicent no se le dedica una publicación desde el año 1957 – como de restauración de obra: la mayoría de las piezas que se exhiben en la muestra han estado guardadas en los almacenes de los museos durante 50 años sin restaurar”.

En este sentido el director del Consorci de Museus ha querido agradecer el trabajo del comisario de la muestra, Jaume Penalba, como de los distintos equipos de restauración, entre ellos del Museo de Bellas Artes de València, “que han recuperado estas piezas lo que posibilitará no sólo su exposición en esta muestra sino también su cesión para otras posibles exposiciones”.

Por su parte el vicepresidente del Gobierno Provincial, Vicent Sales, ha destacado que “esta primera exposición conjunta, en la que hay 11 piezas del gran escultor castellonense Juan Bautista Adsuara, es un ejemplo de la recuperación y puesta en valor de grandes artistas valencianos, y para la Diputación de Castellón es un orgullo haber podido colaborar en esta exposición”.

Según el comisario de la muestra, Jaume Penalba “esta muestra es un trabajo inconcluso, pretende ser una puerta abierta a futuros estudios tanto de estos tres autores como del resto de escultores de la época. València se ha considerado siempre prolífica en pintura pero también en escultura y especialmente en los años 20 hay una gran nómina de autores a los que todavía no se les ha dado el reconocimiento que merecen”.

Herederos directos de la tradición escultórica decimonónica, encarnada, entre otros, en la figura de Mariano Benlliure, participaron en la corriente renovadora de la escultura española, la denominada renovación post-Benlliure, que supondría el abandono del imperante burguesismo, así como del naturalismo impresionista iniciado por el maestro valenciano, en beneficio de la recuperación de los valores puramente escultóricos de la forma, el volumen y la masa.

Prácticamente olvidados a día de hoy, o en el caso de Vicent y Peresejo, profundamente desconocidos en su tierra natal, la presente exposición pretende suplir la escasez tanto de estudios como de muestras dedicadas íntegramente a la escultura, la cual ha quedado a menudo relegada a un inmerecido segundo lugar, especialmente en comparación con la pintura, obviando la diversidad y calidad de la tradición escultórica valenciana de la primera mitad del siglo XX, la cual llegaría a rivalizar en importancia con la pintura de su época. Con ella se persigue asimismo, enriquecer la visión de conjunto que de estos artistas y su época tenemos, abriendo nuevas vías de investigación y contribuyendo con ello a la valoración crítica de nuestros tres protagonistas.

La exposición, formada por una cuidada selección de 48 piezas (42 esculturas y una pequeña selección de 6 dibujos y obra sobre papel), muchas de ellas restauradas para la ocasión y nunca expuestas al público, con las que el visitante tendrá oportunidad de aproximarse al universo creativo de los tres escultores, se organizan cronológicamente, conformando dos ámbitos claramente diferenciados, cuyo meridiano viene establecido con el estallido de la Guerra Civil española, que marcaría un antes y un después en su producción escultórica. Se ha pretendido además, establecer un diálogo entre los tres autores, que evidencia una vez más la diversidad y variedad tanto de estilos y modos de hacer y entender la escultura, en ocasiones incluso contrapuestas.

 

DATOS BIOGRÁFICOS

JOSÉ PÉREZ PÉREZ, “PERESEJO

Barcelona, 27 de marzo de 1887 – Alcoy, 14 de febrero de 1978

Su obra se enmarca dentro de lo que podríamos denominar un mediterraneísmo esencial, centrado principalmente en el estudio de la figura femenina tratada con cierto espiritualismo y sobriedad. Sus desnudos, triunfantes y eternizados, dominados por la armonía de los volúmenes, y cierta tendencia a lo estático y reposado, constituyen un permanente e intemporal canto a la belleza de la forma, la sensualidad mediterránea y la rotundidad de las formas desnudas.

Como los clásicos, siempre prefirió el empleo del mármol sobre la madera, al contrario que nuestros otros dos protagonistas, Adsuara y Vicent, recuperando la talla directa, a través del aprecio y respeto por el material pétreo, si bien lo que se conserva, a día de hoy son, en su mayoría, los yesos originales habiéndose perdido irreparablemente buena parte de sus mármoles originales.

Fue conservador y restaurador del Museo Nacional del Prado y profesor de medallística. Entre sus galardores destaca su participación durante 16 años (entre 1901 y 1950) en  las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes en los que lograría hacerse con los máximos galardones.

JUAN BAUTISTA ADSUARA RAMOS

Castellón de la Plana 31 de julio de 1893 – 17 de enero de 1973

Nacido en Castellón de la Plana, desarrollará prácticamente toda su carrera profesional en Madrid, donde logrará convertirse en uno de los escultores de mayor éxito y proyección del panorama escultórico español de la primera mitad del siglo XX.

Su etapa más brillante y renovadora coincide con los últimos años de la década de los veinte y se prolonga a lo largo de la II República Española, momento en que logra una síntesis y depuración formal que comulga de lleno con la renovadora estética promulgada por el eslavo Mestrovic, la cual lograría perpetuarse en España en las figuras de José Capuz, Victorio Macho y el mismo Adsuara, convirtiéndose entonces en una de las figuras clave de esta renovación post-Benlliure.

En 1924 alcanza la Primera Medalla de oro en la Exposición Nacional de Madrid con el grupo en yeso titulado Piedad. Asimismo, cosechará importantes éxitos fuera de nuestras fronteras como la I Medalla en la XVI Exposición Bienal de Venecia de 1923 con La carga. Su definitiva consagración llegaría en 1929, cuando se le concede el Premio Nacional de Escultura por sendas alegorías personificando Las Artes y Las Ciencias, que debían de decorar la fachada del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Madrid, siendo éste galardón la culminación de un esfuerzo, de una vida dedicada al trabajo y al estudio intensivo.

En su biografía cabe destacar su labor en el Salvamento del Tesoro Artístico Nacional, tras el estallido de la Guerra Civil, confiándole la custodia de las obras más sobresalientes del Patrimonio Nacional, aquellas que formaban parte de las colecciones del Museo del Prado.

CARMELO VICENT SURIA

Carpesa, Valencia, 13 de noviembre de 1890 – Valencia, 10 de noviembre de 1957

Su obra fluctuó siempre entre la escultura pagana y la imaginería religiosa, logrando un estilo de acentuada impronta personal en el que convergen, de un lado, la sobriedad y austeridad de la escuela realista castellana, y de otro, el equilibro del canon clasicista mediterráneo.

Si bien ya con anterioridad a la Guerra Civil tallaría importantes obras de imaginería religiosa para numerosas iglesias y hermandades, será tras el fin de la contienda, cuando se produce una demanda de obras devocionales sin precedente. Carmelo inicia una vasta producción, convirtiéndose su taller en centro de peregrinación de numerosas cofradías, tanto de València como del resto de España. Ello conllevaría en modo implícito su consideración como un mero artesano al servicio de la imaginería religiosa, logrando eclipsar su faceta de escultor de paganas bellezas, lo que influyó de forma peyorativa en su consideración como escultor, error que se pretende subsanar con la presente muestra.

Entre sus reconocimientos más importantes destaca su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en Madrid donde logrará cosechar los más altos galardones. Sin duda alguna, uno de los encargos más importantes de su carrera serán las imágenes alegóricas representando a la Justicia y la Prudencia que ocupan las acróteras de las dos torres de la fachada del Ayuntamiento de Valencia labradas en 1929.