CCCCINEMA D’ESTIU: IKO SHASVI MGALOBELI (1970)
Ciclo comedia europea: ¿De qué se ríen en Europa?
V.O.S. valencià y castellano
Fecha: 30 de julio de 2020
Hora: 22:00 horas (apertura de puertas 21:30 horas)
Imprescindible presentar correo de confirmación de la reserva en recepción.
Lugar: Centre del Carme. Claustro gótico
Organiza: Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana
Coordina: Daniel Gascó García
Por las medidas especiales Covid-19 durante la proyección es obligatorio el uso de mascarillas.
Se podrán consumir bebidas del exterior.
No está permitido comer en el interior del CCCC
Actividad gratuita (con reserva previa)
Reserva aquí (hasta 30 min. antes de la proyección)

IKO SHASVI MGALOBELI / ÉRASE UNA VEZ UN MIRLO CANTOR (1970) Director: Otar Iosselliani. Producción: Daniele Maggioni & Tiziana Soudani. Guión: Dimitri Eristavi, Otar Iosselliani, Sh. Kakichashvili, Semyon Lungin, Otar Mekhrishvili y Ilya Nusinov. Música: Temur Bakuradze, Erbarme dich mein gott de Johann Sebastian Bach. Sonido: Java Machaidze. Fotografía: Abessalom Maisuradze. Montaje: Julietta Bezuashvili. Con Gela Kandelaki, Gogi Chkeidze, Jansug Kakhidze, Irene Jandieri, Elene Landia, Irina Mdivani, Marina Kartsivadze, Nugzar Erkomaishvili, Irakli Kokrashvili, Natia Anjaparidze, Dea Ivanidze, Tamari Ishkhneli, T. Gedevanishvili, Revaz Baramidze & Medea Japaridze. Unión Soviética. 77 min.
Andrei Tarkovski consideraba que el séptimo arte sólo había alumbrado dos genios: Sergei Parajanov y Otar Iosselliani. La obra más célebre de este último parece el resultado de desarrollar la tira cómica que inspiró ese golpe de platillo mortal que resonaba en el Albert Hall en las dos versiones de El hombre que sabía demasiado (1935/1956). Alfred Hitchcock comentaba a Truffaut aquella historieta gráfica “el hombre de una sola nota”, que seguía la peripecia de un hombrecito cuya única función era emitir una sola nota en una obra sinfónica. Y Érase una vez un mirlo cantor, explora esos tiempos muertos que disfruta un personaje muy similar, los mismos que excluiría un 90% de la producción mundial mediante fundidos o elipsis, poero que aquí evidencian que el verdadero talento de Iosseliani no es el de cineasta, sino el de ser un gran observador de la vida.

