Exposiciones

MANUEL BENEDITO. EL PINTOR Y LOS MODELOS

 

Fechas: del 11 de diciembre de 2025 al 29 de marzo de 2026

Lugar: Museo de la Ciudad

Comisariado: Pascual Masiá

Organiza: Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y Museo de la Ciudad

Produce: Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana

Colabora: Fundación Manuel Benedito

 

Horarios: De martes a sábados de 9:30 a 14:00 y de 16:30 a 20:00 horas.

Domingos y festivos de 9:30 a 14:00 horas.

Entrada gratuita

En diciembre de 2025 se cumplen 150 años del nacimiento de Manuel Benedito Vives. El Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, que ya realizó en 2005 una exposición antológica del pintor, propone ahora un recorrido por sus obras a través de una serie de cuadros importantes de su producción, de distintos temas, y, junto a ellos, los bocetos y estudios preparatorios, que nos permiten conocer las distintas fases del proceso creativo hasta el resultado final.

La exposición se centra en los encargos de retrato, en las composiciones que conllevaban un proceso más complejo y en la aproximación del pintor a determinados temas y tipos populares. Este planteamiento permite, además, mostrar los distintos resultados expresivos obtenidos según los procedimientos utilizados. Benedito siempre dio una gran importancia a la formación de los pintores, al conocimiento que debían tener de las técnicas y de los materiales de la pintura. Es una lección que se aplicó a si mismo desde muy joven, incluso cuando ya en el estudio madrileño de Sorolla, asistía por las noches a las clases de dibujo del natural y de acuarela en el Círculo de BBAA de Madrid. Estaba persuadido de la importancia del dibujo como herramienta de base para la preparación de proyectos de mayor envergadura, del trabajo siempre del natural y trató de inculcarlo a sus alumnos de la Escuela. Es un aspecto de su trayectoria que siempre fue unánimemente reconocido y elogiado incluso por los que no compartían sus ideas estéticas.

Los retratos fueron una actividad central en la producción de Benedito a lo largo de su vida (pintó varios cientos). Los estudios preparatorios muestran las tentativas previas, realizadas a veces con procedimientos diferentes al óleo, las dudas compositivas, la ejecución más libre. Pero también se evidencia la relación con los y las modelos. Se puede reconocer un sentimiento distinto, una simpatía con las personas de cuya imagen se apropia, variable según cuál haya sido la motivación que los lleva a posar ante el pintor. Todo ello junto al reto pictórico que cada retrato plantea, las convicciones artísticas de Benedito y sus referentes

En el caso de los cuadros de tema, de composición más compleja por la cantidad y variedad de personajes y motivos, y de dimensiones importantes, tenemos la posibilidad de contemplar, de manera fragmentada, la creación de los distintos elementos que, después, integrarán el conjunto de la obra. Así en El Infierno del Dante, (donde asistimos a la conversación con Sorolla sobre cómo ordenar la composición) o en La vuelta de la montería, en ambos casos con decenas de trabajos preparatorios.

En el modo de proceder de Benedito, cuando proyecta composiciones importantes o cuadros de tamaño considerable, es habitual la realización de gran cantidad de estudios previos y de bocetos utilizando técnicas diversas. A través de ellos se puede seguir el proceso de construcción de las obras, el minucioso trabajo de acercamiento al tema, sus dudas y decisiones. Todo ello independientemente de que la dicción sea más vigorosa, suelta, con pinceladas hechas a la primera o, por el contrario, prefiera un modo más ajustado, más atento a la reproducción fiel del detalle

El tercer conjunto de cuadros que podemos ver en esta exposición tiene coherencia temática y estilística, resultado de una campaña de trabajo del pintor durante un tiempo corto y un lugar concreto. Es el grupo de pinturas realizadas en Holanda en 1909, cuando un Benedito en plenas facultades sintetiza todo su saber pictórico en cuadros que siempre fueron considerados por la crítica entre lo mejor de su producción y fueron premiados en diversos concursos y exposiciones. En el verano de 1909 Benedito marchó al pueblo de pescadores de Volendam, donde permaneció hasta final de año. El viaje estuvo motivado por su interés en pintar en un medio natural diferente del ibérico, con una luz, un entorno y unas gentes totalmente distintas de las que había frecuentado en los tres años anteriores.