POLIRÍTMIA
Elena Martí y Jorge Marredo (instalación sonora) Sub-rítmia
7é festival de músicas del Mediterráneo
Duración de la exposición: 21 de diciembre de 2024 al 29 de diciembre de 2024
Lugar: Espai D – Centre del Carme
Artistas: Elena Martí y Jorge Marredo
Organiza: Instituto Valencianò de Cultura – Direccioń Adjunta de Música y Cultura Popular Valenciana
Produce: Institut Valencià de Cultura
Colabora: Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana – Diputació de València – CaixaBank
Tipo de público: Dirigido a todos los públicos
Enlace web: poliritmia.ivc.gva.es
Facebook: @ivcmusica
Instagram: @institutvalenciadecultura
Youtube: @GVAInstitutValenciadeCultura
X: @FGVAivc

Elena Martí y Jorge Marredo (instalación sonora)
SUB-RITMIA, la arritmia de los océanos
Elena Martí y Jorge Marredo, artistas visual y sonoro respectivamente, aúnan aliento creativo en esta instalación conjunta en el marco del festival Poliritmia, para poner en evidencia la necesidad de cambiar la forma en que interactuamos con el planeta.
El impacto provocado por la contaminación de los mares provoca esta metafórica arritmia a la que alude el título de esta exposición, una perturbación del ritmo regular de ese latido del océano que, durante millones de años, ha marcado el equilibrio planetario.
Es sabido que uno de los agentes más disruptivos en este desajuste son los microplásticos, que alteran no solo el ciclo alimentario, sino también los ritmos de migración y reproducción de las especies. Y lo que esto provoca es una suerte de “ruido de fondo” que distorsiona la armonía de la vida del ecosistema marino, cuya fauna se enfrenta ahora a elementos que no se degradan ni desaparecen, sino que se integran forzosamente en sus ciclos vitales, creando un desorden que afecta desde lo micro hasta lo macroscópico.
Martí y Marredo, cada uno con sus recursos y su particular poética, aluden a esta problemática con la instalación Direm el mar y el espacio sonoro El velo de Ceres, que celebran su feliz encuentro para esta ocasión, conciliando ambos el deleite visual y auditivo con la tensión, la desazón que provoca tomar conciencia de este drama ambiental en curso.
Para Elena Martí la naturaleza misma es una metáfora de la condición del ser humano, porque esta lo encierra todo: formas, colores, belleza, vida, muerte, luces, sombras, el paso del tiempo… De hecho, el grueso de su producción artística es un constante juego entre elementos naturales que la artista manipula y asocia entre sí y con objetos “manufacturados”, tantas veces de desecho, para conseguir diálogos sorprendentes en los que belleza y denuncia conviven en perfecto equilibrio.
Jorge Marredo, por su parte, reinventa su sonido en cada nuevo trabajo con genuina autenticidad a través de envolventes atmósferas y texturas lanzadas con una destreza poco común para trasladar al oyente a estados a los que está poco habituado. Su obra abarca estilos que van de las grabaciones de campo, hasta el paisaje sonoro, pasando por la electrónica analógica, el radioarte, el noise o la psicodelia más introspectiva y oscura.
Devolverle su ritmo natural al océano es esencial no solo para su supervivencia, sino también para la nuestra. Los latidos del mar y los latidos de nuestra civilización están profunda y ancestralmente conectados, y la restauración de su equilibrio supondría también la restauración del nuestro:
“El mar es una vasta y compleja serie de corrientes de vida que se interconectan, y todos nosotros formamos parte de esa corriente.”
Rachel Carson, en El mar que nos rodea, 1962
Concha Ros, comisaria
